Abreu la picó en un penal y el arquero se la atajó. Pero después tuvo otro y lo metió ¡picándola de nuevo! Por algo le dicen el Loco...
Sin duda que hay una sola palabra para definir lo que hizo Abreu ante el Fluminense por el Campeonato Carioca. El Botafogo perdía 2-1 y el Loco se dispuso a patear un penal. El arquero rival, astuto, se quedó paradito pensando que el uruguayo la iba a picar, algo a lo que está acostumbrado. Lo hizo, y así el uno del Flu se quedó con la pelota.
Pero tuvo su revancha: tres minutos después el árbitro volvió a cobrar un tiro desde los doce pasos para el Botafogo. ¿Quién agarró la pelota? Abreu. Y, como no podía ser de otra manera, la metió ¡picándola! Después, el argentino Germán Herrera le dio el 3-2 final a su equipo. Fueron tres minutos de locura...
















