

Messi miró desde el banco cómo el Barcelona, con sólo dos titulares, le ganó 3-0 al Almería de visitante. Un global de 8-0 en la serie y a la final de la Copa del Rey.
En la ida no dio tregua. Puso lo mejor en cancha y el Almería sufrió un 5-0 letal para el desquite. Claro, se caía de maduro que Guardiola iba a rotar para la vuelta y de hecho lo hizo, pero no se sintió ni un poquito: el Barcelona, con nada más que dos titulares (Busquets y Dani Alves) le ganó 3-0 al Almería de visitante y accedió a la final de la Copa del Rey.
Messi miraba tranquilito desde el banco. Miraba cómo Adriano pasaba entre dos y le cruzaba el palo a Esteban para el 1-0. Cómo Thiago Alcántara giraba el cuello para meter un cabezazo palermiano y estampar el 2-0. Y cómo Afellay tenía el gusto de pegar su primer grito con la camiseta del equipo culé.
El equipo de Pep fue una fiesta, avanzó a la final de la Copa del Rey y, pese a jugar con suplentes, nunca resignó su funcionamiento. Messi, espectador de lujo, puede quedarse bien tranquilo. El Barcelona tiene fútbol para rato...
















